viernes, 22 de mayo de 2020

Hoja del Sur 1250



Hoja del Sur


El coronavirus no se transmite por el aire
según estudios realizados por la OMS
El organismo internacional insistió en que las vías habituales de contagio son las gotitas de la tos o estornudos de una persona infectada y por eso recomendó mantener la distancia social, el lavado de manos y la limpieza de las superficies cercanas a los enfermos
El coronavirus que provoca el Covid-19 se transmite por el contacto con gotitas de saliva que procedan de tos, estornudos o de la simple respiración cercana de otra persona. Pero no queda flotando en el aire ni es posible que se trasmita a través de él si salimos a la calle o caminamos por un supermercado donde pasó un rato antes una persona infectada.
Así lo concluyó una informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) que evaluó la evidencia científica disponible hasta el momento y que por eso mismo reiteró que no es necesario utilizar mascarillas o barbijos para transitar por las calles.
El documento de la OMS ha señalado, sin embargo, que existe riesgo de contagio si no se mantiene la distancia de seguridad recomendada de un metro, ya que estamos más expuestos a las gotitas respiratorias con capacidad infectiva que produce una persona contagiada cuando tose o estornuda.
Pero el virus es pesado y no se dispersa a distancias mayores a un metro. Cae antes al suelo por su propia gravedad.
Otra vía de contagio es tocar alguna superficie sobre la que haya tocido o estornudado una personas portadora del virus.
“La transmisión por gotitas se produce cuando una persona que se encuentra en estrecho contacto (menos de un metro) de otra que tiene síntomas respiratorios (como tos o estornudos) y entra así en riesgo de poner sus propias mucosas (boca y nariz) o sus ojos expuestos a sus gotitas respiratorias potencialmente infecciosas”, explica el informe de la OMS, “Así, el contagio puede producirse por contacto directo con una persona infectada o por contacto con una superficie o un objeto que ésta haya utilizado”.
Por ello, la OMS insistió en la importancia extrema de la higiene frecuente de las manos y la limpieza y desinfección ambiental. La OMS salió así a corregir el estudio de los científicos de los Institutos Nacionales de Salud y los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA) y la Universidad de Princeton publicado en The New England Journal of Medicine.
Este trabajo aseguraba que el coronavirus SARS-CoV-2 aguantaba suspendido en el aire hasta tres horas de media y que era capaz de mantenerse con capacidad de contagio en superficies como el plástico o el acero inoxidable hasta tres días y en el cartón hasta 24 horas.
La OMS recordó que ese estudio se llevó a cabo en el laboratorio, usando aparatos que no reflejan las condiciones reales de la tos o el estornudo humanos.
En circunstancias normales, es extremadamente poco probable que haya partículas virales flotando en el aire. Investigadores de Singapur tomaron muestras de aire en habitaciones de pacientes sintomáticos con Covid-19 y no hallaron ARN viral en el aire, tal como publicaron en la revista JAM. Es el mismo resultado obtenido al analizar 75.465 casos de la Covid-19 en China, donde tampoco se ha reportado ningún contagio por transmisión aérea del virus.
Sanitaristas todo el mundo han mostrado sus preocupación por la explosión de la demanda de mascarillas y barbijos por parte del público que siente que estará más protegido de la pandemia si utiliza uno en su casa y cuando transita en lugares públicos. El estudio de la OMS intenta corregir definitivamente esa percepción. La solicitud de los especialistas es no agotar los stocks de esos productos que sí son necesarios para los médicos y enfermeros que trabajan sobre pacientes ya infectados, encima de su respiración.

Abuela tenaz logra
la custodia de sus nietos.
Contra viento y marea la señora Nery N. de 67 años de edad venció toda clase de barreras administrativas hasta lograr que las autoridades judiciales le otorguen la tenencia de sus dos nietos de 5 y 6 años de edad, sacándolos de un centro de acogida para brindarles un hogar y convertirse en la familia cariñosa que ellos merecen tener.
No se trata sólo de haber cumplido los requisitos legales para la reintegración familiar de sus nietos, ella demostró que emocionalmente además de amor, afecto y cariño por ellos tiene mucha empatía. También le favoreció apoyar el trabajo de la Defensoría de la Niñez, centro de acogida y que el juzgado que atendió su solicitud fue muy activo, denotando la articulación de la mesa Interinstitucional por el Derecho a Vivir en Familia del Departamento de La Paz, con el soporte del equipo del programa, actualmente se continúa brindando apoyo integral (económico, psico social) a la familia para evitar la desintegración familiar y por ende la institucionalización de los niños.
El programa por el derecho a vivir en familia se implementa bajo el liderazgo del Gobierno Autónomo Departamental de La Paz, a través del Servicio de Gestión Social (SEDEGES), en el marco de la mesa interinstitucional, con la asistencia técnica de UNICEF y apoyo financiero de la Agencia Italiana de Cooperación al Desarrollo. 
A diciembre del 2019, y gracias a la intervención del programa, 22 Niñas, Niños y Adolescentes (NNAs) fueron reintegrados a sus familias de origen y/o extendidas y cuentan con resoluciones judiciales de reintegración familiar. Se realiza seguimiento de estos casos
Un amor tenaz y constante
Para la Coordinadora del Programa Derecho a Vivir en Familia, Claudia Vásquez, el caso de la abuela Nery sale de lo común porque no es usual que familiares de un NNA que se encuentre en un centro de acogida sean perseverantes en recuperar la tenencia y asumir el cuidado de los mismos.
“Nadie, ningún familiar es tan persistente en ello. Generalmente las familias de origen no son tan constantes en el tiempo, eso es lo habitual, no porque no quieran, el mismo sistema no brinda facilidades; pero esta abuelita logró recuperar a sus nietos pese a esas barreras (administrativas) que existen”, explica Vásquez. Es decir, hay familias que por diferentes circunstancias no inician o desisten de realizar los trámites de reintegración familiar y terminan abandonando a sus NNA en los centros de acogida. Hasta 2019, 672 NNA vivían en 22 centros de acogida en el Departamento de La Paz, de los cuales alrededor del 80% tienen familia.
La convicción de doña Nery se enfoca en el valor del tiempo que aún puede compartir con sus nietos, así asumió una responsabilidad que en principio no era suya, por eso se apresuró a gestionar el trámite de reintegración familiar, gestión que no es sencilla y que culminó en el mes de Septiembre de 2019, con la resolución judicial emitida por la juez de la niñez y adolescencia de la ciudad de El Alto.
Antes de lograrse esta reunión familiar, los niños vivieron bastantes amarguras porque su padre (ya fallecido por consumo de alcohol), como su madre estaban en situación de calle y consumían alcohol (la progenitora aún lo hace), abandonaban a sus hijos en un cuarto, en la casa de una tía, de parientes o amigos. Descubierta esa forma de vida, la defensoría de la niñez de El Alto decide rescatarlos de esta situación que vulneraba sus derechos, implementando medidas de protección, integrando a los niños a un centro de acogida donde estuvieron aproximadamente dos años.
Un futuro diferente
Quien veía preocupada todo lo relatado era la abuela Nery. Pese a todo apoyó que la mamá tenga la oportunidad de visitar a sus hijos en el centro de acogida, pero la progenitora por su problema de alcoholismo no cumplió durante seis meses con las visitas a sus hijos, fueron pocas e intermitentes, ante ese desinterés, en función al informe efectuado por el centro de acogida, la juez suspende el contacto con la madre. Entonces la abuela comienza a visitarlos para no romper el vínculo familiar y presenta su solicitud de reintegración de los niños con ella.
Al contrario de su hija, la abuela insistió, acudió a todas las acciones judiciales puntualmente, sin fallar. Para cumplir con esos trámites dejó de trabajar en la venta de productos de plástico que vendía en ferias de la ciudad de El Alto, no cuenta con otra fuente de ingreso económico, pero está dispuesta a afrontar los gastos de los materiales educativos de la escolaridad ya que ambos están inscritos en nivel inicial, “haré lo posible para que cuenten con lo necesario”, dice.
Pero no fue todo, justo comenzó la emergencia sanitaria y cuarentena por el COVID-19, dejó de salir a vender para no exponer a sus nietos a esa enfermedad, peor aún, le preocupa que en caso de enfermar no tendrían donde acudir porque en la zona en la que viven (Ballivián) no hay centros de salud.
“Estamos en casa cuidándonos, no quiero llevarles la infección”, explica. “No tengo otros ingresos más que la Renta Dignidad”, añade. Pero, no tener el suficiente dinero ni condiciones de vida óptima, no la desanima, dice que daría todo por sus nietos, “vivo por ellos, son mi razón de vivir, de existir”.
Dos niños traviesos + una abuela paciente
La reintegración familiar luego de dos años de vivir en un centro de acogida tampoco fue sencilla para la abuela, hubo un proceso de adaptación que al principio fue complejo porque los niños tienen mucha energía y son muy traviesos, situación que significa un gran esfuerzo de la señora para adaptarse a la nueva dinámica, que equilibra con mucho afecto.
Al respecto, Nery menciona que no usaría jamás la violencia para educar o corregir a sus nietos, porque además los quiere proteger y cuidar porque ellos ya sufrieron bastante con sus padres y por haber vivido en un centro de acogida que no es lo mismo que vivir en familia, eso sensibiliza a la abuela que tiene una actitud muy empática que le permite establecer una buena relación con los niños.
“No los maltrataría de ninguna forma porque quiero que vivan bien, que no pasen lo mismo que su mamá y papá pasaron en la calle, consumiendo (alcohol)”, cuenta con una extraña mezcla de amargura por el pasado y esperanza por el futuro.
De repente llora porque está consciente de que si algo le pasara a ella, el presente y un porvenir de bienestar que sueña para sus nietos estaría en riesgo, “¿Qué será de ellos?” se angustia. Por eso, anhela que su hija (la madre de los niños) cambie su destino y deje atrás la situación de calle, el alcoholismo y la clefa, para cuidar de sus nietos.

Brujerías de Choquehuanca
Por Álvaro Riveros Tejada
En momentos en que la peste china viene alcanzando sus mayores picos de ferocidad, es necesario guardar y resaltar los sabios consejos de don David Choquehuanca, ex canciller del Estado Plurinacional y Folclórico de Bolivia, y hoy, candidato a la vicepresidencia por el Movimiento Al Socialismo, lecciones que no serían las primeras, ni serán las últimas.
De hecho, no olvidamos las admoniciones formuladas por este insigne sexólogo aimara, descubridor del sexo de las piedras y de las propiedades afrodisiacas de la papalisa, como de su poder reconstituyente sobre el sistema eréctil del varón.
Asimismo, este Leonardo da Vinci criollo tuvo también la genialidad de instruir, a nivel nacional, el giro a la izquierda a todos los relojes del país, bajo la peregrina tesis expresada a la Red Erbol, en el programa “Hagamos Democracia” de 29 de junio de 2014, donde indicó: “Yo pienso que, sí estamos acostumbrados en una lógica que no es la nuestra, porque estamos en el sur, no estamos en el norte, eso ayuda. Desde el día que principié a usar ese reloj tengo más ideas y, es verdad, yo digo será que el otro hemisferio de nuestro cerebro estaba durmiendo, no le hacemos trabajar, pues los que escribimos con la derecha, hacemos trabajar un lado, y si uno lee ambos lados hace trabajar ambos lóbulos” (SIC)
Fue desde ese preciso instante que los bolivianos estuvimos condenados a vivir con el reloj levógiro del Parlamento, pues nuestro genio descubrió que: “si plantamos un poste, la sombra girará en el sur, como el reloj de la Plaza Murillo, (el reloj del sur) que va a ser referente en el mundo, aunque haya habido antes el reloj de Londres. Hasta en Machu Picchu-Cusco, el reloj gira, así como en la Plaza Murillo; en el norte gira, así como los relojes del norte. Simplemente eso es armonizarnos con nuestro espacio y tiempo, no hay que complicarse mucho, es tomar conciencia de que estamos en el sur” (SIC).
Frente a tamaña clarividencia, recién intuimos: ¿por qué este sabio fue Canciller por más de una década, y ahora candidato a la segunda magistratura de la nación?; ¿Por qué perdimos en la Haya, como en la guerra, habiendo este erudito desempeñado la conducción de las relaciones exteriores de nuestro país? Quizás, porque no lo dejaron expresar su sabiduría, imbuidos por un fuerte sentimiento de envidia, y ¿porque tendríamos que reelegirlo ahora, sólo porque nuestra Ley Electoral masista hace que el voto del campo valga más que los votos urbanos, y de esta forma fraudulenta, retorne al mando del país en las próximas elecciones?
Entretanto, pasmados por las últimas declaraciones de este egregio nigromante sobre la sugerencia de su jefe cocalero de conformar milicias armadas en Bolivia, similares a las existentes en Venezuela, aseguró que esas declaraciones son parte de la libertad de expresión y deben respetarse. Asimismo, nos pide despertar y ser rebeldes, pues nos quieren disciplinar en las universidades, donde nos han vuelto obedientes, “tenemos que cuestionar estas cosas, no debemos ser rebeldes sin causa, sino rebeldes con causa”. En fin, esto no es producto de la genialidad sino nos inclinamos a creer que son: sólo brujerías de Choquehuanca. 

Crisis y esperanza
Por Marcelo Ostria Trigo
Seguramente muy pocos ponen en duda que estamos en una grave situación por la pandemia del coronavirus. No valen las acusaciones precipitadas contra quienes, supuestamente, la combate mal, ni las loas a los que hacen lo que es posible y necesario.
Lo dramático es que diariamente en el mundo hay miles de contagiados y muertos, causando el temor y aún desesperación de los menos favorecidos.
En este clima de inseguridad colectiva, de desencuentros y debates sobre la manera de controlar la enfermedad, se puede advertir el tremendo resultado que dejará este mal. En efecto, a la actual pandemia seguirá –ya se siente– una tremenda crisis económica en el mundo. Esto ya da lugar a una infinidad de protestas de unos contra otros, se cruzan acusaciones por hechos verdaderos y falsos, se aumentan los temores o se procura eliminarlos. Es un ritmo frenético que pone en peligro la economía, la paz, y el trato civilizado. Es una variante del “¡Sálvese quien pueda!” y, a la vez, para algunos sectores, la oportunidad para justificar la violencia desatada para recuperar, a como dé lugar, el poder que engolosina a los tiranos.
No se vislumbra, por ahora, un gran acuerdo nacional para encarar un desafío de esta magnitud. Pareciera que todo el gran esfuerzo del actual gobierno para paliar el sufrimiento colectivo, no satisface a los que están en una suerte de guerra contra la sociedad. Son los que ignoran que una oposición democrática no se hace con violencia, pedreas y bloqueos de calles y caminos.
¿Qué hacer? Es difícil encontrar la mejor manera de luchar contra este infortunio compartido por todas las naciones del mundo. Y conste: no se trata solamente de encontrar una vacuna y un tratamiento eficaz para combatir el coronavirus, sino de prepararse para enfrentar las secuelas de esta pandemia.
Hay sectores en nuestro país que proponen elecciones lo más pronto posible, sin reparar que ese posible aún es impreciso. Es que todavía crece en el país el número de infectados y muertos por el virus. Lo sensato es respetar la cuarentena y otras medidas; duras pero absolutamente necesarias. ¿Un precipitado cambio podría garantizar un manejo responsable de la lucha por la salud, especialmente cuando los que las exigen son autores de un largo período de abandono?
Para vencer una amenaza a la sociedad se requiere serenidad, tolerancia y, sobre todo, responsabilidad y unidad. Lamentablemente, esto no es compartido por los fracasados revolucionarios de la segunda mitad del siglo pasado y por los populistas de ahora que aún aspiran a recuperar vigencia. No reparan que la obcecación, el odio y el enfrentamiento; son los elementos que hacen sufrir al pueblo, contribuyendo a que las crisis se agudicen.
Pero subsiste todavía la esperanza de que lleguen mejores días para la Patria.

Desde la tierra
Cultura en tiempos de virus
Por Lupe Cajías
A las 19: 58 sonó la “primera llamada” con el envío de la conexión para quienes habían pagado el Súper Ticket generado por el Teatro Municipal de La Paz para participar en una experiencia inédita: teatro virtual. A las 20:00 era ya posible divisar el tradicional escenario que desde hace siglo y medio abre y cierra telones para el público paceño. A las 20:10 comenzó la cuenta regresiva. Silencio.
Éramos tres en la fila de espectadores compartiendo con otras decenas que, desde diferentes hogares en la ciudad, fuera de ella y también fuera del país, seguíamos el esfuerzo de Christian Mercado para interpretar al músico de orquesta enamorado.
De forma virtual, con el cabello muy largo por falta de peluquero, el actor paceño había invitado al público a presenciar el inédito proceso de creación del espectáculo: “El solo del contrabajo”, original de Patrick Súskind, con el impulso de Luigui Antezana, la dirección de Percy Jiménez, que está en Bélgica. El teatro es “presencia” y por ello la opción de hacerlo a través de una cámara, pero no filmada era arriesgada.
Pulcra, la sencilla puesta en escena inició el programa. Toda una movilización para conseguir que el actor esté en el propio escenario, cerca de su “público”. Es verdad que faltó la antesala, los besos y saludos comunes entre los espectadores, entre los “consumidores” de cultura bolivianos, que suelen ser pocos y casi siempre conocidos.
Mercado se refirió también al futuro de las artes durante y muchos meses después de la pandemia originada en China. Es una de las consecuencias más dramáticas de lo que vive el mundo. Muchos museos, teatros, casas de culturas han salido con decenas de ofertas virtuales para recorrer exposiciones, compartir conciertos, conocer óperas.
En La Paz, la Secretaría de Cultura del Gobierno Municipal de La Paz, siempre a la vanguardia, recapituló inmediatamente sus ofertas. En primer lugar, invitó a paseos virtuales por los museos y por las iglesias históricas. Con mis alumnos recorrimos el centro paceño con esa posibilidad.
La Biblioteca Municipal ofreció gran cantidad de consultas en sus archivos. Justamente mi última actividad presencial fue recorrer sus salas, donde presentó las principales colecciones de folletos, periódicos y libros en los repositorios municipales.
Al mismo tiempo, la Casa del Poeta, con el apoyo de artistas nacionales, emitió audiocuentos con los textos de los principales premiados por el Franz Tamayo, como “Delfín del mundo” de Francisco Cajías.
Este fin de semana, aunque ya empezó desde el lunes, se concentran gran cantidad de actividades culturales en la más original “Larga Noche de Museos”. Una vez más decenas de entidades públicas y privadas se suman a la iniciativa municipal que se confirma como la mayor expresión de la cultura paceña.
Hay gran cantidad de posibilidades, aunque muchas por Facebook que no todos usamos. Seguramente extrañaremos los paseos, sobre todo por las galerías de Sopocachi: las paradas, los encuentros, las ofertas culinarias, las sangrías y festejos.
Es tan importante encontrar un clavel rojo en medio del barro. No hay titulares como consiguen los casos de corrupción, los delitos. Sin embargo, Es una pequeña victoria frente a la nostalgia. Es el triunfo de lo humano frente a los bichos. Es lo que quedará en el tiempo, aunque una masa esté desesperada por comprar papel higiénico, otras personas están ansiosas por un libro.

La Claridad de lo real indefinido
Por Ramiro Loza Calderon
Desde Buenos Aires el auto exiliado sólo ambiciona su retorno, no importa el precio. Hoy desprecia la salud pública en tiempos de pandemia del Covid 19 como la menospreció desde el poder. Sus pérfidas instrucciones empezaron por someter al hambre a los centros urbanos y como parte de sus ensayos de terror, ahora vuelve al bloqueo –arma efectiva desde sus tiempos de mangoneo de cocaleros—, taponando con su gente de Kara Kara el acceso al depósito de los desechos sólidos de Cochabamba. 
Pone en boca de los bloqueadores de Kara Kara su retorno a las calles para ganar el pan de cada día y, para su mayor comodidad, levantar la cuarentena. Que no vean los ciegos, pero es un frío plan de asfixia de los cochabambinos por la acumulación de basura durante muchos días, incluida la diseminación del corona virus, todo es bueno si sirve al designio archiconocido. ¿Estamos ante un plan de guerra entre compatriotas o frente a un caso clínico mental? Tampoco valen un adarme las víctimas inocentes, al paso que vamos. El déspota de ayer, sugerido para el Premio Nobel de la Paz, ha dictado su angelical y franca condena. ¡Sálvese quien pueda!
Cuando el vasallaje a sus órdenes se reúne con la gobernadora, el alcalde y otras autoridades que no tardan en acceder a sus demandas –más supuestas que reales— el libreto de Buenos Aires se extrema y sus parciales exigen elecciones en el plazo de noventa días –rara coincidencia con los dos tercios del Legislativo— acabando por fulminar la renuncia de Jeanine Áñez y de Arturo Murillo. Esto por imposible disuelve las tratativas. Está confesada y sellada la índole política del movimiento y extingue sus pretendidos móviles sociales.
¿Salir a la venta en las calles? Si ellas se agolpan de oferta en plena cuarentena y las ferias, bien gracias, como de costumbre. Siempre estamos en lo mismo; cómo tan pocos oprimen tanto y, por tanto tiempo, a muchos, a todos. ¿El secreto no será la paga y la promesa fingida y nada leal? Lo demuestran los precedentes catorce años. No cabe grandeza y menos sinceridad en el fingimiento, únicamente existe la fe de la verdad, paráfrasis que creemos adecuada.
Este reto no se circunscribe a Kara Kara, tiene ramificaciones claramente concertadas desde el exterior en diversos extremos del territorio: zonas de El Alto, Ivirgarzama, Cajuata, Eucaliptus, Bermejo, Yapacaní, San Carlos, etc. Se diría que se estrecha amenazante el cerco al Gobierno Transitorio y es el primer paso de una insurrección. A modo de condimento se agrega el vejamen a médicos y enfermeras, la pedrea a los buses que los transportan, las ambulancias con pacientes no son la excepción. Estas violencias no tienen similar en el planeta entero. Parece que el Gobierno no debiera dormir tranquilo. La subversión ama la debilidad. Pero no es solamente interés de los gobernantes, bastante desprolijos en su administración y en sus decretos contradictorios. ¡Vaya!, nunca serán todos los gobernantes.
¿Dónde están en estos momentos los hombres y mujeres “pititas”? El silencio al que los ha condenado la cuarentena y posiblemente algo más los ha enmudecido y han bajado la guardia. A. Lamartine decía al “pueblo liberto de ayer, el menor ruido le recuerda sus cadenas”. Las cosas descontroladas que vemos a diario no se limitan a un gobierno transitorio que emergió de la unidad y tenaz lucha del pueblo citadino, condena también a ese movimiento histórico que vimos de mucho tiempo y que no tiene sentido dejarlo escapar de las manos por la dispersión y la inacción.

Cuarentena obliga
a ser responsables
Por Armando Mariaca
El drama del coronavirus en que estamos inmersos los bolivianos ha obligado a todos a cambios bruscos en su forma de vivir y de encarar las diferentes facetas del acontecer diario. Hemos tenido que adaptarnos a situaciones nunca imaginadas dadas las circunstancias. Se han alterado los modos, medios y formas de hacer frente a la situación económica y social; se han variado sustancialmente costumbres y condiciones antes imperantes; se tuvo, en muchos casos, que obligar a la familia que se adapte a nuevas formas de pasar los días, especialmente en momentos en que habían restricciones hasta a las mínimas libertades; en fin, todo cambió hasta imperceptiblemente porque las nuevas circunstancias así los determinaron; pero…
Es urgente reconocer que no toda la sociedad boliviana – como las de todo el mundo de naciones – ha entendido ni menos comprendido la gravedad de la situación o, si lo hizo, fue bajo el falso principio de que “todo se trataba de una simple gripe o de estados temperamentales de las personas”. Buena parte de la población aceptó las regulaciones impuestas por las autoridades; pero, siquiera un 45% lo hizo a regañadientes o, simplemente, no cumplió nada. En casos, algunos tuvieron que adaptarse a los hechos por haber sido testigo de familiares o amigos que cayeron en las fauces del virus 
Lao doloroso para la población consciente y responsable es que todos los renuentes a las previsiones se han convertido en portadores del mal y han multiplicado la cantidad de evasores causando mucho daño a la colectividad. Es preciso reconocer que en la mayoría de las naciones, las autoridades han sido pasivas y condescendientes con los renuentes a las prevenciones y éstos, atenidos a la debilidad o indiferencia de quienes debían imponer el cumplimiento de las leyes y regulaciones, han incitado con su ejemplo, inclusive a delincuentes y terroristas, para que boicoteen toda medida preventiva; pero, sensiblemente, nada arredró a quienes obraron criminalmente porque esas conductas han sido atentados a los derechos de los demás que todos estamos obligados a cumplir.
Los hechos son claros y quienes no se sometan a las regulaciones de previsión o prevención del grave virus, por incumplir la ley y atentar contra el bien común deben ser sometidas a la acción de la justicia y ser castigadas severamente; de otro modo, se tendrá que seguir lamentando que el mal se propague y las consecuencias adquieran mayor gravedad.

Cuidado con las cámaras
de desinfección
Por Urbano Calles

La enfermedad del Covid-19, aún se mantiene la incertidumbre en el mundo y en Bolivia. La China aún no ha revelado el origen del virus y sus efectos sobre la vida de los seres humanos, lo que se mantiene en incógnita, las investigaciones que lidera el país asiático.
El Ministerio de Salud ratificó su posición de que no es recomendable el uso de la cámara de desinfección, como medida preventiva contra el Covid-19, en su lugar advierte que sus efectos adversos pueden afectar el organismo de los seres humanos.
El Ministerio de Salud difundió hace unos días un comunicado, donde afirma que no es recomendable el uso de cámaras de desinfección, por no existir evidencia científica que demuestre que estas estructuras de rociado con productos químicos y de radiación de UV-C para personas, así como la utilización de compuestos de amonio, hipoclorito de sodio, peróxido de hidrogeno, alcoholes y glutaraldehidos, compuestos de ozono, pueden ser efectivos para prevenir el coronavirus, por el contrario se teme efectos adversos, tales como la irritación en las mucosas, la piel, los ojos, el sistema digestivo y las vías respiratorias, por el efecto de los productos utilizados en las cámaras.
La sociedad boliviana de infectología, también afirmó que no era recomendable el uso de túneles de desinfección y de rociado de personas con productos químicos, argumentando que se estaría alentando el contagio del virus, además de representar un peligro innecesario para la población.
Respecto a la enfermedad del Covid-19, aún se mantiene la incertidumbre en el mundo y en Bolivia, porque China aún no ha revelado el origen del virus y sus efectos sobre la vida de los seres humanos, lo que se mantiene en incógnita, pero a las investigaciones que lidera el país asiático.
Actualmente muchas entidades, principalmente financieras, someten a los clientes en las puertas de ingreso a sus recintos de una buena rociada de elementos para desinfectar.
En otros lugares obligan a sus clientes a ingresar por carpas de plástico donde reciben una verdadera lluvia de compuestos para desinfectar, que pueden provocar procesos de irritación y alergias

Vacunas
Por Juan Carlos Salazar del Barrio
Creíamos estar viviendo “en el mejor de los tiempos”, en “la edad de la sabiduría”, gracias al progreso de la civilización en todos los sentidos, pero un virus insignificante ha puesto al descubierto nuestra enorme fragilidad, la de todos, más allá del mundo que nos acoge, seamos del primero o del tercero, y nos ha mostrado, también en palabras del novelista inglés, que estábamos viviendo al mismo tiempo en “la era de la luz y de las tinieblas”.
Y este despertar ha sido particularmente dramático en los países desarrollados, a los que teníamos como paradigmas del estado de bienestar gracias al avance y conquista de los derechos sociales, pero también en aquellos otros, supuestamente en vías de desarrollo, cuyos gobernantes nos señalaban a Suiza como una utopía al alcance de la mano y pretendían hacernos comulgar con ruedas de molino cuando nos aseguraban que la extrema pobreza era cosa del pasado. 
La “nueva normalidad” que se avecina, cuando pase la pandemia, no augura nada bueno. No voy a hablar de los cuatro jinetes del Apocalipsis para no contribuir al pesimismo que embarga a la sociedad, pero la peste ya está aquí y el hambre aparece en el horizonte, a lomo de una gigantesca crisis económica. Sin mencionar a los otros dos jinetes bíblicos, para no pecar de agorero, no es difícil pronosticar que al salir de la emergencia nos encontraremos con desafíos hasta ahora desconocidos. 
La pregunta es si el mundo está preparado para darles respuesta y si nosotros mismos, como país, estaremos a la altura de las circunstancias para hacer de la crisis una oportunidad.
Lawrence Summers, un economista que dirigió la Universidad de Harvard durante seis años y manejó el Tesoro de Estados Unidos en el gobierno de Bill Clinton, pronostica una gran convulsión por las consecuencias que generará la pandemia, de la que dice que marcará un antes y un después en todos los órdenes. Y sostiene que Estados Unidos no han sabido liderar al mundo en un combate que debería haber sido global y que requería de una conducción clara y firme. Tampoco supieron hacerlo las democracias europeas. 
Summers recuerda el éxito relativo de Asia, en relación a las potencias occidentales, y llega a una conclusión: así como el siglo XIX fue británico y el XX estadounidense, es probable que el XXI sea asiático. ¿Será Pekín la nueva Roma?, se pregunta el economista, quien también dirigió el Consejo Nacional de Economía de Estados Unidos durante la presidencia de Barack Obama. 
Si Estados Unidos, Gran Bretaña y la Unión Europea no supieron conducir a la humanidad en la actual emergencia global, ¿podrán hacerlo en el futuro ante los desafíos que se avecinan? No sólo los inminentes, como el de las desigualdades económicas y sociales agudizadas por la crisis sanitaria, sino los que habrá que afrontar tras la “nueva normalidad”, como el del cambio climático, porque, como en el cuento de Augusto Monterroso (El dinosaurio), cuando despertemos de la pesadilla, los problemas seguirán ahí, pero acrecentados.
Esta ausencia de las antiguas potencias en la conducción de la lucha global contra la pandemia tiene un correlato, igualmente dramático, que es el “liderazgo” en el “top ten” de países con más contagios y muertes por el covid-19. ¿Causa o efecto? 
Coincidentemente, Estados Unidos y Gran Bretaña están gobernados por dos negacionistas, Donald Trump y Boris Johnson, a quienes une no sólo el credo político e ideológico, sino también la ignorancia, la estupidez y el desprecio por la ciencia. Tampoco extraña ver en la misma lista al Brasil de Bolsonaro y al México de López Obrador, los países más golpeados en América Latina, que subestimaron la peligrosidad del virus y ahora se enfrentan a los estragos del contagio, lo que demuestra que los populistas de izquierda y derecha abrevan en las mismas aguas.
Las miradas del mundo entero están puestas en una decena de laboratorios que trabajan afanosamente en la búsqueda de una vacuna. Tal vez el género humano genere sus propios anticuerpos antes de que los científicos encuentren la fórmula salvadora. Lo que sí es seguro es que la sociedad se habrá inmunizado para entonces contra los falsos profetas, porque la democracia también genera sus propios anticuerpos.